sábado, 8 de febrero de 2014

Conducta en los edificios

Después de conocer el interior de varios edificios, primero por visitar a amigos y después por buscar uno en el que vivir, he podido darme cuenta de una serie de cosas modestamente llamativas:
 
Fuente: http://www.flickr.com/photos/32876353@N04
La primera y algo trágica para los días de cansancio es que todavía no he estado en un edificio que tenga ascensor. Los edificios de viviendas, por lo que parece, normalmente no tienen ascensor. No tiene que ver con que sea un edificio nuevo o viejo, con que esté en el centro o en las afueras. Simplemente, no hay ascensores. Solo he visto ascensores en los edificios gubernamentales.  Visto por el lado bueno, se hace más ejercicio y no hay que pagar derramas cada vez que el ascensor se rompe. A lo mejor no es mala idea.
 
La segunda es que normalmente todos los vecinos se encargan de que el edificio esté limpio. No hay una persona que se encargue de limpiarlo, sino que cada vecino limpia su rellano y el tramo de escaleras hasta el siguiente rellano, que limpia el vecino que vive ahí, y así sucesivamente. Y si en cada piso hay más de una vivienda, se turnan para limpiar. Y no hay porteros ni nada así, solo en los edificios donde vive gente ultra rica. 


Fuente: http://www.flickr.com/photos/58387845@N02
La tercera, bastante extendida en realidad en otros muchos países, es que en la casa no se entra con zapatos. Obviamente hay de todo, hay diferentes niveles en las manías del nivel de zapatos y zapatillas que pueden llevar los visitantes. Pero puede venir gente a cenar y estar guapísima, con traje o vestido, y en zapatillas. Es bastante gracioso. O puedes ir a ver un piso compartido y los que viven allí te piden que te quites los zapatos para entrar. O preguntas tú directamente: ¿me quito los zapatos?, porque es de buena educación. No es recomendable entrar por la puerta sin quitarse los zapatos y sin preguntar. Algunos alemanes tienen varios pares de zapatillas en la entrada de diferentes tamaños, así llegas y te pones las que mejor te vayan. 
 
Y la última cosa modestamente llamativa es que en los porteros electrónicos todavía se ponen los nombres y los apellidos (de hecho, el apellido, porque los alemanes solo tienen uno, no dos). Hace tiempo que no veo esto en España, no soy la única, ¿verdad? Lo normal es encontrar  los números y letras de los pisos, nada más. Reconozco que me hizo algo de ilusión poner mi nombre en el portero cuando me mudé, aunque no sé decir por qué. Lo de mudarse aquí también tiene sus propias reglas, de las que hablaré en el próximo post ^^.



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